Bienvenidos a Labadee, Haití
Destino caribeño por
descubrirAcostumbrado a salir en los
medios por su inestable situación sociopolítica, Haití esconde las maravillas
del Caribe y una cultura particular. Las playas de Labadee representan la
primera vidriera de esta tierra desconocida por el turismo masivo.
Se trata apenas de una pequeña península de blancas arenas y construcciones con techos de paja. De lejos, Labadee, un complejo privado y el más visitado, se parece a cualquier pequeño poblado de pescadores en la costa caribeña.
Fuente: La Voz del Interior / Gabriel Díaz.
Bendito turismo
Las compañías de cruceros que visitan Labadee acordaron con el gobierno haitiano la explotación de estas playas y tributan seis dólares por cada turista que las pisa. En un país donde el 80 por ciento de la población gana apenas ocho dólares por mes, esto representa una fortuna. De hecho, Labadee es la mayor fuente de ingresos del sector turístico haitiano.
Por eso, cada amanecer que un enorme crucero de 3.000 pasajeros surca silencioso las azules aguas que preludian la parada, un ejército de haitianos se moviliza para dejar la mejor impresión posible entre quienes se acercan por primera vez a su sufrida patria.
El complejo da trabajo a 300 personas, entre guardavidas, personal de servicio
y artistas, además de los 200 artesanos que están autorizados a vender su
producción en la feria.
Haití / Vecina de República Dominicana
Acostumbrado a salir en los
medios por su inestable situación sociopolítica, Haití esconde las maravillas
del Caribe y una cultura particular. Las playas de Labadee representan la primera vidriera de esta tierra desconocida por el turismo masivo.
Se trata apenas de una pequeña península de blancas arenas y construcciones con
techos de paja. De lejos, Labadee , un complejo privado y el más visitado, se
parece a cualquier pequeño poblado de pescadores en la costa caribeña. Sin
embargo, es una porción de tierra marcada por las peculiaridades.
La primera de ellas es que normalmente se llega por agua. Esta playa es
visitada regularmente por los cruceros de dos compañías: Royal Caribbean y
Celebrity Cruises, que pagan al gobierno haitiano un canon. En pos de brindar
tranquilidad a los extranjeros, un ejército de guardias trata de mantener este
pedazo de paraíso bien alejado del infierno cercano.
Es por ello que muchos desprevenidos turistas ni siquiera perciben dónde están
por desembarcar cuando el enorme crucero suelta sus anclas y las pequeñas lanchas
colectivas se le acercan.
Tras una corta navegación, desde un enorme cartel, la figura de un pirata
despeja todas las dudas: "Bienvenidos a Labadee, Haití" .
El ritmo de las percusiones va guiando el trayecto hacia las diversas playas.
Es el inconfundible sonido de los tambores que alimentan las leyendas de
zombies y personas en trance que conforman la cultura haitiana. Esta música, a
veces rayana con lo tribal y a veces cercana al reggae, será la banda de sonido
de la estadía. Los músicos, incansables, no pararán desde que llega el primer
turista hasta que el último se suba al crucero que lo trajo.
Muy a tono con la propuesta de las líneas de cruceros que visitan Labadee, el
balneario está pensado para ofrecer un sinfín de actividades que hagan imposible
aburrirse. Desde disponer de colchonetas gratis para flotar plácidamente en las
tranquilas aguas, hasta alquilarse un equipo de buceo para sumergirse en los
arrecifes de coral que dan al Atlántico, o bien subirse a un kayak para
explorar las cercanías. O, tal vez, atreverse a un poco más de adrenalina y
subirse a un jet ski o a la "banana" o elevarse por los cielos en un
paracaídas remolcado por una lancha, o deslizarse por cualquiera de las
tirolesas que cruzan los
Pero si algo diferencia a Labadee de otros destinos del Caribe es la
posibilidad de acercarse –aunque sea en un entorno controlado– a una cultura
diferente a todas las demás. Para ello, nada mejor que sumergirse en la maraña
de objetos que se ofrecen en el mercado artesanal. Se pueden conseguir tejidos,
tallados en madera, cerámicas y, por supuesto, muñecos vudú (curiosamente, el
objeto más vendido). La clave es regatear, porque los precios son de acuerdo a
la cara del consumidor. Claro que, en ese ejercicio, siempre se puede conocer
un poco más sobre la vida de los nativos de estas tierras que Colón pisó
creyendo que estaba en China, que luego fueron ocupadas por Francia y que
detentaron uno de los más duros regímenes esclavistas (en su momento, llegó a
haber 30 esclavos por hombre libre).
Por supuesto, casi como una extensión de los cruceros, Labadee también ofrece
la posibilidad de dar rienda suelta a la gula. Para ello, toneladas de
alimentos son desembarcados con cada contingente y se ofrecen en quinchos que
brindan un aire de picnic.
Cuando el sol comienza a caer y los visitantes empiezan a mostrar su
agotamiento, las lanchas emprenderán su camino de regreso hacia los cruceros.
En Labadee no hay donde pasar la noche. Quizás, por miedo a los zombies que,
según cuenta la leyenda, surcan estas tierras bajo el manto de la luna. O, tal
vez, porque a los secretos de Haití haya que conocerlos de a poco.
| Promociones | |
Miami con Crucero
Perú: Centenario de Machu Pichu
Ecuador: Quito y Galápagos
República Dominicana: Punta Cana
Disney: Plan Familiar 12 noches
Royal Caribbean: Cruceros por el mundo
Iberia, MAD u$d 1212.00
Aerolineas, México u$d 708.00
Celebrity Cruises-Transcanal y Sudamérica 13 Marzo
Royal Caribbean-Australia y Nueva Caledonia Abril 2011
Royal Caribbean-Dubai a Barcelona Abril 2011
Royal Caribbean-Europa en crucero Marzo 2011
Royal Caribbean-Cupo Verano 2011 u$d 2499
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